Discipulando Escatológicamente

Quien discipula no solo instruye, sino que guía al discípulo a amar y vivir la Palabra de Dios. El discipulado va más allá de transmitir conocimientos, pues busca formar una relación genuina con Dios. Aunque el discípulo puede encontrar en su discipulador un referente, el propósito final es que aprenda a depender del Señor, a buscarlo por sí mismo y a desarrollar una relación personal con Él.
El discipulado debe estar fundamentado en la convicción de que el único que no falla es el Señor. Por esta razón, el discipulador no debe presentarse como una persona infalible, sino reconocer con humildad sus debilidades y vulnerabilidades, permitiendo que estas sean utilizadas por Dios para fortalecer tanto su propia vida como la de quienes acompaña. Finalmente, se resalta que aceptar la condición humana y reconocer la dependencia constante de Dios permite comprender que toda fortaleza proviene únicamente de la gracia del Señor.