Se expone que es necesario que el juicio comience por la casa de Dios, entendiendo que la cruz representa el juicio en el que Jesucristo fue juzgado en lugar de la humanidad y, por medio de ese sacrificio, otorgó la justificación a quienes creen en Él. Se señala que el ser humano es culpable al caminar separado de Dios. Asimismo, se explica que el juicio para el creyente no tiene un propósito de condenación ni de destrucción, sino de santificación, corrección y restauración, con el fin de fortalecer su relación con Dios y conducirlo a una vida conforme a su voluntad.
MODULO 1: PRESENTACIÓN
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MODULO 2: MODELO DE DISCIPULADO DE JESUS
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