Discipulando Escatológicamente

Se explica que la semilla, identificada como Cristo (Gal 3: 16) es el Espíritu de Dios en los creyentes y constituye la garantía de la victoria sobre el enemigo, ya que es Él quien fortalece y ayuda en la lucha espiritual. Por ello, no se debe temer a los juicios venideros, porque el Espíritu de Dios es la vida del creyente y su protección. Asimismo, se aborda el concepto del engendramiento, entendido como la generación o el nuevo nacimiento. Se expone que la separación entre Dios y la humanidad ocurrió a causa de la caída de Adán, y que únicamente cuando el Señor concede su Espíritu y produce el nuevo nacimiento es posible ver y entrar en el Reino de Dios, permitiendo nuevamente el acceso al Padre. Finalmente, se resalta que este nuevo nacimiento está ligado a la santidad, pues es mediante una vida santificada que el creyente participa del linaje de Cristo. Es así como la meta de la plenitud solo se cumplirá en el día de su consumación de nuestra redención.

 

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DIOS NOS ENSEÑARÁ A ORAR.pdf
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